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Los mejores regalos para mi en este nuevo año.

No se si soy yo o si es la vida, pero cada año entre mis propósitos está el vivir en paz, tranquila y feliz. Sin embargo, cada año viene acompañados con algunas sorpresas que no me dejan en paz, estar tranquila o sentirme feliz.



Este año he decidido no hacer propósitos y he decidido abrir bien los ojos. Si, abrir los ojos a todo lo que nos rodea sin dejar a un lado a mi cuerpo y mi mente. Siempre lo he dicho, el cuerpo nos habla constantemente. Nos dice qué necesita solo que, a veces, no lo escuchamos y es entonces cuando nuestro cuerpo deja de hablarnos y comienza a gritarnos. ¿Cómo es que nos grita? te preguntarás. Muy sencillo, doliendo, enfermando, cambiando de color, quizá con unos granitos o perdiendo algo de cabello. El estado de nuestro cuerpo es el resultado no solo de lo que comemos o de cuánto nos movemos. El resultado es la suma de todo lo que pasa por nuestra mente y todo lo que hacemos por nuestro cuerpo. Este año no haré propósitos, me daré regalos.


De lo que más se habla es sobre lo que podemos hacer por nuestro cuerpo.

· Movernos. Ahora se sabe que esto no solo significa hacer ejercicio al menos 30 minutos al día, significa mantenernos en constante movimiento. Hacer ejercicio y después sentarnos durante todo el día en la oficina frente a una computadora puede no ser la mejor idea.

· Comer saludablemente. Y no, no hablo de frutas y verduras aunque forma parte de ello. Hablo de comer de una manera saludable tanto para la mente como para nuestro cuerpo. Dejar ir esos pensamientos de perfeccionismo, de obsesionarnos por quitar alimentos, dejar de etiquetar los alimentos como buenos o malos sino descubrir y observar qué es lo que realmente nos está diciendo nuestro cuerpo cuando pide que los comamos y el efecto que tiene en nuestra digestión y en nuestro corazón.

· Dormir mejor. En realidad deberíamos dormir los adultos entre 7 y 8 horas y los adolescentes necesitan dormir entre 8 y 10 horas. Pero dormir no es acostarnos y ver la tele hasta quedarnos dormidos, es tener horas de descanso de calidad, sin despertar a cada momento o tener insomnio a la mitad de la noche. Cada vez salen más estudios que indican la importancia de dormir y va pasando de moda el desvelarse y es que se ha descubierto que dormir bien reduce la frecuencia de enfermedades, contribuye a mantener nuestro peso, disminuye el estrés y mejora el estado de ánimo y nos ayuda a pensar con más claridad y a tomar mejores decisiones.

· No todo lo que brilla es oro. Es decir, muchas veces nuestro cuerpo va cambiando poco a poco y es tan sutil que no lo sentimos y, por ello, monitorear nuestra glucosa, presión arterial y hacernos los estudios de laboratorio que deberían ser de rutina es importante. Observar lo que podemos ver desde afuera como nuestro cabello, color de la piel, si sentimos algún dolor o malestar es tan importante como aquello que aún no nos dice el cuerpo pero que está pasando en su interior.


Pero ¿qué hay sobre nuestra mente? Cuidar la salud mental es tan importante como cuidar de nuestro cuerpo y debería también de contar con una lista tan clara y específica como la del cuidado de nuestro cuerpo.


Si cada cuerpo es diferente cada mente lo es un poco más y es que lo que a alguien puede divertirle y emocionarle, como por ejemplo, tomar un avión a otros. a mi por ejemplo, nos puede parecer muy estresante y ser un factor que genera ansiedad, mucha ansiedad. Sin embargo hay cosas que podemos agrupar y que nos puede ayudar a tener más claridad en el cuidado de nuestra mente.

· No movernos. Si, contrario a lo que hacemos con nuestro cuerpo, nuestra mente necesita no moverse, detenerse y respirar. La meditación es poner una pausa en los pensamientos y no, no tenemos que ser yoguis para lograrlo. Al igual que el ejercicio físico la meditación requiere práctica. Podemos comenzar con 5 minutos o, incluso, podemos ejercitar la respiración contando hasta 5 mientras inspiramos, sosteniendo la respiración contando otros 5 y soltando o expirando mientras contamos hasta 5. No necesitas un lugar en especial, puedes hacerlo al levantarte o antes de ir a dormir. Meditar puede ayudar a disminuir el ritmo cardiaco, mejora la calidad del sueño y ayuda a disminuir el insomnio, el estrés y los trastornos de ansiedad.

· Consume saludablemente. Si, también nuestra mente se alimenta y lo hace con todo lo que vemos durante el día, desde noticias, películas o series en la televisión hasta las redes sociales. Así es, todo lo que vemos y escuchamos va alimentando y generando emociones, sensaciones y pensamientos en nuestra mente. Llenarte de noticias negativas va generando pensamientos negativos, de impotencia e inseguridad y eso puede proyectarse en nuestro día a día. No estoy diciendo que no te enteres de lo que pasa en el mundo pero también asegúrate de leer, ver o escuchar noticias que alegren, porque ¿sabes? también pasan cosas buenas en el mundo.

·Decir NO. En este mundo donde agradar a todos, tener likes y ser aceptado es una constante poder decir NO es un reto pero también es un regalo. Comprender que no tenemos que caer bien a todos es algo maravilloso. Llegar a ese punto donde el amor propio sea tal que podamos ser nosotros mismos sin preocuparnos de lo que los demás puedan pensar o decir. Poner límites debería estar nuevamente de moda.

· Cuidar las amistades. Y esto va muy relacionado con el punto anterior. Observa la energía que te proveen y cómo terminas después de una reunión o de platicar con alguien. Si terminas cansado, desgastado e incluso enojado contigo puede ser que esas amistades estén tomando más de ti de lo que deberían tomar. Si bien, es una relación de dar y recibir las amistades deberían hacerte sentir bien contigo, con lo que haces y con lo que eres.

· Socializa. Estamos "saliendo" de una pandemia que nos mantuvo alejados no solo de los amigos sino de la familia. Algunos perdimos la capacidad de socializar y nos cuesta trabajo. Comenzar con llamar por teléfono o videollamada o reunirse de vez en cuando con amigos, familiares o gente cercana puede ser un buen inicio. Observa cómo te sientes después de esas reuniones, seguramente tendrás un buen sabor de boca.

· Agradece. Muchas veces estamos tan ensimismados que olvidamos todas las cosas buenas que tenemos y que suceden en nuestro día a día. Desde ser capaces de despertar, abrir los ojos y respirar porque eso significa que tenemos una oportunidad más de vida.

· Ayuda. No siempre es recibir, de hecho, ayudar siempre deja una mejor sensación. Busca algún voluntariado o incluso ayudar a recoger la basura de la zona en la que vives puede darte otra perspectiva del momento en que estás viviendo y sentirte mejor. Salir de uno mismo es, en ocasiones, una buena forma de disfrutar la vida.

· Pide ayuda. Si estás pasando por un mal momento recuerda que no estás solo. Platícalo con tu familia o amigos cercanos o busca ayuda profesional. Siempre hay una solución para cualquier situación pero para encontrarla necesitamos identificar qué está pasando y un profesional de la salud mental puede ayudarte en el proceso.


Mis regalos.

Al hacer este recuento de formas para cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente pude seleccionar algunos que me gustaría hacer para mi.


· Continuar haciendo ejercicio, especialmente correr, no solo por los beneficios que tiene para mi cuerpo sino para mi mente. Para mi, correr es un momento donde hablo conmigo, donde rio, lloro, observo, pienso, planifico y, en algunas ocasiones, comienzo a crear proyectos.

· Poner un recordatorio para que, por cada hora sentada me levante al menos 5 minutos, estire, camine y le diga a mi cuerpo que lo escucho.

· Cuidar y proteger mi sueño. No solo acostarme sino realmente desconectarme y descansar. Espero llegar a las 8 horas de sueño diarias.

· Escuchar más y mejor a mi cuerpo, especialmente al comer desde una manzana hasta una dona. ¡Estoy ansiosa por saber qué es lo que me quiere decir!

· Cuidar no solo lo que veo, escucho o leo, también cuidar los tiempos que le dedico a redes sociales y noticias. Tengo varios libros aún por leer.

· Trabajar lo necesario y no abusar aunque mi trabajo no se sienta como trabajo.

· No hacer nada más que tomarme un café una que otra mañana y disfrutar el cielo, los cambios del paisaje y la compañía de mi familia.

· Aceptar una que otra invitación que me hagan, no prometo ir a todas porque mi capacidad para socializar ha disminuido pero reconozco lo bien que me siento después de convivir con gente querida.

· Me encantaría involucrarme en un voluntariado, aún seguimos buscando algo. Si tienen alguna idea mándanos un mensaje.


Ojalá que estas palabras puedan ayudarte a recibir de una forma diferente este nuevo año y que, quizá en lugar de comprometerte con algunos propósitos decidas hacerte algunos regalos porque definitivamente no hay nada mejor que el amor y el cuidado que tengamos para nosotros mismos. Lo que hacemos por nosotros nos ayuda a dar lo mejor para los demás.

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