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El reto son 100 días...


Este post no tiene nada que ver con diabetes o con correr, o quizá tiene todo que ver con ello, porque al final, el vivir con diabetes tiene mucho que ver con la actitud con la que se toma el tener esta condición, mientras que el correr tiene mucho que ver con disciplina y hacer una y otra vez ciertas rutinas que te van fortaleciendo no sólo el cuerpo sino la mente.

Hace un tiempo surgió un "movimiento" (por llamarlo así) llamado #100happydays, comencé a checar y se me hizo interesante la idea, aunque nunca me metí al grupo si comencé a poner en práctica algo de su "teoría". La idea es que, siendo realistas, pocas veces se realza algo bueno. La mayor parte del tiempo tenemos las antenas listas para ver sólo lo malo y así es como se convierten nuestros días, sólo viendo lo malo, hasta que se vuelve algo tan común que ni siquiera nos damos cuenta. ¿Qué pasa si, al contrario de nuestra cotidianidad negativa, vemos lo positivo, aunque sea una cosa y lo realzamos y le tomamos foto o lo mencionamos (así como mencionamos la queja del tráfico, del jefe, del vecino, etc)? ¿Qué pasa sí reconocemos aunque sea una sola cosa que nos haya sacado una sonrisa en el día? Hay días en que aparentemente no pasa nada increíble o sorprendente, pero de repente volteamos al cielo y observamos que tiene un azul que nos tranquiliza y es entonces que una sonrisa aparece en nuestro rostro. O vemos a nuestro marido al lado y nos cae el veinte de que estamos perdidamente enamoradas por el simple hecho de ser ellos y eso nos hace feliz. O nos damos cuenta de la forma en que ha crecido nuestro hijo y observar que es un niño increíble, que es tu mayor logro en la vida y entonces, entonces sonríes. ¿Cómo es que no nos damos cuenta de ello todos los días? Alguna vez me dijeron: "Si, pero hay de gente a gente. Algunas veces la gente que más queremos o con quien convivimos todos los días son los que nos resaltan lo malo. Es difícil ver lo bueno si cuando algo que te parecía increíble a la otra persona se le hace una tontería". Pues fácil, sólo es malo si tu te dejas que sea malo, todo es cuestión de percepción. Lo importante es que a ti te haga feliz, que a ti te saqué una sonrisa. Ten la seguridad que si la otra persona ve lo feliz que eres, eso lo hará feliz y quizá, aunque no lo divulgue, quizá estará "parando antenas" a algo que le haga feliz. Quizá el verte feliz le haga su día y si no, tampoco es tu problema, ni debería ser algo que te impida ver lo bueno de tu día. Hay que ser necios a veces. Algo que me hace muy feliz es abrazar a mis papás al menos una vez al día. Por ahí leí que sí abrazas por 20 segundos a alguien el abrazo puede volverse terapéutico. Un día decidí probarlo con mi mamá, me sorprendió descubrir que 20 segundos haciendo algo que no acostumbras pueden sentirse como un minuto, pero eso pasa. Al inicio mi mamá se quedaba estática, ahora aunque a veces por el trabajo pareciera que no tiene tiempo para un abrazo, se que lo disfruta. Estoy tan agradecida por tener esta oportunidad porque se que son los 20 segundos más enriquecedores y terapéuticos de mi día. Mi papá es un poco más renuente pero también se que le gusta cuando lo logro pescar esos 20 segundos.

Dicen que el que busca, encuentra. ¿Qué tal buscar sólo lo bueno? Porque lo malo de seguro llegara, por aquello del equilibrio, pero les aseguró que no tendrá el mismo efecto cuando uno se enfoca en lo bueno que en lo malo.

El reto son 100 días, y realicé los 100 días y creo que eso permeó incluso en mi familia, trabajo, amigos. La felicidad definitivamente se contagia.






Nota del editor: este artículo fue publicado originalmente en el blog "Sweet Sweet Marathon..." y se ha adaptado y publicado con autorización de la autora.



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